
El “ferry” salía a las 6 de la mañana y de nada sirvió ser precavido y llegar a las 5 y 30. La patera de chapa estaba atestada de gente. Intentando no pisar cabezas y manos fui ascendiendo con dificultad hasta la altura de la cabina donde estaba el capitán. Encontré 30 centímetros cuadrados libres y ahí me hice fuerte. Coloqué mi mochila sobre los sacos que había encima de la cabina.

Siguió subiendo gente a bordo y comencé a pensar en qué ocurriría si en el lago hubiera una tormenta. La patera se movía con pereza. Son 80 kms de recorrido y se tardan unas 20 horas (en dos días). Hubo un momento en el que me propuse contar el número de pasajeros. Lo dejé a las 200 cabezas, pero sospecho que habría unos 250 al inicio del viaje. A esto hay que unirle el peso de los sacos que iban en las bodegas.
Al poco de arrancar, de uno de los sacos que estaban sobre mí comenzaron a salir miles de minúsculos insectos verdes fosforito. Eran mosquitillos que no picaban pero que eran realmente molestos. Me puse la capucha de la sudadera y al poco vi cómo mis pantalones y las cabezas de mis acompañantes se volvían verdes. Agaché mi cabeza en plan monje meditando y así estuve un par de horas. Cuando estaba agobiándome pensando en los 2 días de viaje que me esperaban, de pronto desaparecieron. No sé muy bien el motivo, pero en 5 minutos los miles de insectos se esfumaron. Entonces pensé en que había llegado el momento de socializarme. El método era sencillo:
1.Sacas la guía y se la ofreces para que le echen un vistazo. Con los mapas y las fotos de su país pueden estar horas de tertulia.

2.En amárico yo sólo conocía la palabra “amasanguenalu” (gracias) y “konjo” (guapa). Con la primera palabra demuestras que eres educado, la segunda es suficiente para ligar. Viendo las fotos de las etíopes que aparecían en la guía les preguntaba: ¿konjo?. Con sólo esa chorrada se despiporraban de risa. Las guapas eran para mí. Las chicas de tribu, rapadas y con un plato en el labio de abajo se las daba para ellos. Nos poníamos a discutir como si realmente estuviéramos eligiendo novia por catálogo. Ellos me enseñaban ciertas partes del cuerpo de las chicas y me decían si me gustaban o no. Yo les hacía el gesto de “duras” o “demasiado caídas”. Entre hombres hay conversaciones que sobrepasan las diferencias culturales e idiomáticas. Con esas chorradillas rompía el hielo con la gente. Así se te hace más entretenido el viaje, y como premio por ser el guiri enrollado tienes priveligios: a- te guardan el sitio, b- te vigilan la mochila, c-te puedes bajar del barco con la tripulación cuando el resto debe quedarse a bordo, etc…
3.La pantalla de la cámara de fotos también es genial para echar unas risas.


En el segundo día de trayecto (dormimos en un pueblecillo) de otro saco aparecieron los mosquitos blancos. Eran igual de numerosos y pesados que los verdes del día anterior, pero se veían mejor sobre la piel y las cabezas de mis vecinos. Salieron también de otro saco que estaba justo sobre mi cabeza. Al igual que los verdes, desconozco por qué salían todos en masa a la misma hora y a dónde se fueron tras molestar durante un par de horas.


En el segundo día de trayecto (dormimos en un pueblecillo) de otro saco aparecieron los mosquitos blancos. Eran igual de numerosos y pesados que los verdes del día anterior, pero se veían mejor sobre la piel y las cabezas de mis vecinos. Salieron también de otro saco que estaba justo sobre mi cabeza. Al igual que los verdes, desconozco por qué salían todos en masa a la misma hora y a dónde se fueron tras molestar durante un par de horas.
Me hice amiguete del maquinista. Tenía 19 años y estaba orgulloso de su trabajo. Decía que era de los pocos de su instituto que tenía un empleo así de importante. Me hablaba maravillas del motor del barco. La verdad es que era un gran tipo. Fue el que consiguió que yo me pudiera bajar del barco cada vez que hacíamos una parada. Me contó que su hermana vivía en uno de los pueblos por los que teníamos que pasar. Cuando llegamos su familia me estaba esperando para invitarme a comer pescado. Aún me pregunto cómo les puedo avisar de que iba a presentarse con un visitante.
Algunos apuntes:
1. No vi a nadie orinar por la borda a pesar de que el trayecto era de 10 horas diarias.
2.Estaba tan lleno el barco que hubo un tipo que estuvo más de una hora con el culo apoyado sobre el tubo de escape.
3. Dos horas después de llegar al destino se desató un tormentón que hizo que las tranquilas aguas se enfurecieran con el viento. Si eso ocurre antes no sé que hubiera pasado.
4.En una isla en la que paramos no había luz, ni agua corriente, sólo llega un barco dos veces a la semana, y sin embargo, la mitad de los niños iban con camisetas del Manchester, Liverpool, Barça, etc…
5.En un lago perdido en mitad de Africa de pronto suena un móvil. No me lo podía creer. ¿Cómo coño tenía el tío cobertura? El tipo hablaba a gritos. Lo cachondo fue el politono: era muy étnico. Luego supe que la mitad del país no tiene ni agua corriente pero hay cobertura en todas partes.
6.Los pescadores del lago utilizan las mismas embarcaciones que hace 2.000 años. Son canoas de papiro que las fabrican en un día y que les duran dos semanas. El progreso es caprichoso.
1. No vi a nadie orinar por la borda a pesar de que el trayecto era de 10 horas diarias.
2.Estaba tan lleno el barco que hubo un tipo que estuvo más de una hora con el culo apoyado sobre el tubo de escape.
3. Dos horas después de llegar al destino se desató un tormentón que hizo que las tranquilas aguas se enfurecieran con el viento. Si eso ocurre antes no sé que hubiera pasado.
4.En una isla en la que paramos no había luz, ni agua corriente, sólo llega un barco dos veces a la semana, y sin embargo, la mitad de los niños iban con camisetas del Manchester, Liverpool, Barça, etc…
5.En un lago perdido en mitad de Africa de pronto suena un móvil. No me lo podía creer. ¿Cómo coño tenía el tío cobertura? El tipo hablaba a gritos. Lo cachondo fue el politono: era muy étnico. Luego supe que la mitad del país no tiene ni agua corriente pero hay cobertura en todas partes.
6.Los pescadores del lago utilizan las mismas embarcaciones que hace 2.000 años. Son canoas de papiro que las fabrican en un día y que les duran dos semanas. El progreso es caprichoso.
