jueves 5 de noviembre de 2009

El globo rojo

Por primera vez en la historia de este blog: una película entera. Es cierto que dura sólo 32 minutos. Pero se trata de una peli ganadora de un Oscar y de la Palma de Oro del Festival de Cannes. Es decir, una superexclusiva de El Grito Helado 53 años después de su estreno. Quien busque acción o diálogos divertidos que ni le dé al play. El que sea impaciente o tenga prisa que tampoco se moleste mucho.

Descripción y algunas críticas de otros.

1956: 1 Oscar: Mejor guión original / Drama. Infantil / SINOPSIS: Un niño solitario encuentra un globo rojo... ¿o quizá es al revés? Y ambos, el niño y el globo mágico, vagan por las calles de París. Allí donde va el chico, el globo no anda detrás. Y cuando el pequeño se mete en problemas, el globo acude al rescate. Un poético mediometraje (protagonizado por el propio hijo del director; un crío de 4 años de edad), sin apenas diálogos, que fue sorprendentemente galardonado con el Oscar al mejor guión original. (FILMAFFINITY)----------------------------------------

"Maravilloso e ilusiorio viaje en común de un niño y un globo." (E. Rodríguez Marchante: Diario ABC)
"Aún con la cooperación de su propio hijo y con la atmósfera gris de un antiguo barrio de París como fondo para un brillante globo rojo, encontramos un sensible drama con la ingenuidad de un niño y, de hecho, una conmovedora simbolización de los sueños y la crueldad de aquellos que los coartan.Le ballon rouge me convierte en un niño otra vez cuando la veo... Ver el globo rojo es para reír y llorar ante la alegría imposible de ser un niño otra vez. (Bosley Crowther, New York Times)

Albert Lamorisse «Le Ballon Rouge» (1956) from radioelectron on Vimeo.

martes 3 de noviembre de 2009

SABER ESTAR

Esta semana vino un chico que pesaba 150 kilos. Quería una operación de reducción de estómago. Él dijo que le gustaba mucho jugar al fútbol pero que su volumen ya no se lo permitía. La presentadora, en un alarde de comprensión, le comentó: “claro, ocuparías la mitad del campo, ¿no? Silencio incómodo y educado.
Hace bastante tiempo un tipo venía a contar su testimonio. Años atrás había ganado el gordo de Navidad. En mitad de la entrevista el hombre dice: “y sigo haciendo participaciones a ver si vuelve la suerte. Y te he traído una para ti”. “Gracias xxxx, gracias por la papeleta. Qué detalle”. Ella la mira y suelta: “Pero xxx, si son 25 pesetas de participación. Anda que con esto vamos a salir de pobres”. El hombre la miró con una cara de “puesdevuélvemelayquetenporculo”

miércoles 28 de octubre de 2009

Con mis propios ojos

Nuestros ojos captan las imágenes y las envían al cerebro. Allí, y debido a nuestra experiencia, sabemos en seguida descifrarlas. Si veo una pelota, en milésimas de segundo mi cerebro sabe que lo que estoy viendo es una pelota. Pero, ¿qué ocurriría si no supieramos diferenciar a nuestro padre en medio de un grupo de personas? Si supíeramos que está ahí pero no lográramos identificarlo. O por ejemplo, si viéramos una calle llena de edificios pero no supiéramos cuál es el nuestro. Y así día a día. Sin que la experiencia ni la memoria cuenten para nada.
Esto le pasa a una chica de Cuenca que protagoniza un docu que acabo de ver. Se quedó ciega tras una meningitis y al recuperar la visión se dio cuenta de que el mundo era indescifrable para ella. Veía letras y números pero no sabía qué significaban. Veía a sus padres y sabía que eran ellos por las voces, porque la besaban, pero no porque asociara sus caras.
Ella está perdida en la ciudad. Regresa a casa y tiene que usar trucos para localizarla. Sabe que el portal de su edificio está en el décimo árbol. Ella sabe cuál es el décimo árbol por el tacto no porque lo que ve lo reconozca como árbol. Su razonamiento es el siguiente: "esto es rugoso, y tiene unas cositas verdes arriba, por lo tanto es un árbol. Este boquete de aquí es el boquete que tiene el décimo árbol. Por tanto, ese es mi portal". Sus manos tienen identificadas las 1o cortezas.
Su universidad está pegada a una comisaria. Los policías tuvieron que llevarla a clase muchas veces porque ella no sabía diferenciar ambos edificios. Luego cogió como referencia una papelera metálica. Al tocarla sabía que la siguiente puerta era la correcta.
Leí una historia similar que le ocurría a un inglés. El tipo tenía claro que la mujer que le esperaba todos los dás tras la puerta de casa era su esposa. Él sabía perfectamente que estaba casado, reconocía su voz y cualquier rincón de su cuerpo. Pero si su mujer estaba con más gente no podía diferenciarla. Por eso, siempre que iban a tomar fotografías ella se vestía con prendas rojas. Así la reconocería al repasar los albumes.
Esto tan curioso, creo que nos lo parece aún más extraño porque confiamos ciégamente en nuestros ojos. Todo lo que vemos es verdad. Siempre decimos "lo he visto con mis propios ojos". Y si decimos ésto, nos podemos apostar el sueldo a que no nos equivocamos. Nadie mira un plato de arroz y piensa, ¿qué coño es esto: arroz, alubias, pasta? (la protagonista sabría que está comiendo arroz cuando lo tuviera dentro de la boca) Sin embargo, si que estamos acostubrados a no fiarnos del olfato. Es habitual decir cosas parecidas a: ¿este guiso huele a orégano o a tomillo? O si nos tapan los ojos y tocamos un perro no podemos saber con seguridad si lo que tenemos entre las manos es un mestizo o un labrador.
Vivir con tanta inseguridad debe ser tan estresante.

lunes 26 de octubre de 2009

Under Pressure Sibelius

La canción Under Pressure, que en 1981 cantaron David Bowie y Freddy Mercury, fue seleccionada por la revista musical Style como el mejor bass line de la historia de la música popular. Desconozco si el bass line ese llega a tanto, pero la canción está muy bien. Lo curioso de la historia es que esa canción está inspirada en el tercer movimiento de la primera sinfonía del compositor sueco Sibelius. Para alguna gente "inspirado" es una manera de decir "plagiado". En este caso la inspiración es tan tan tan sutil que yo no la noto por ningún lado. Ni bass line ni leches. Dos veces he escuchado este tercer movimiento y no consigo ver a Bowie y a Mercury por ningún lado.



PREMIO DE CONSOLACION

Durante el fin de semana he estado pendiente de ver quién era el visitante 10.000. Esta mañana he ido entrando varias veces y hace 2 minutos la página se me ha abierto con el cartel de visitante 10.000. Es triste, pero ese honor de entrar con número redondo es para el autor. En todo caso, había pensado que lo de la cenita era más un regalo para mí que para el lector y esa no era la idea. Algo mucho más útil es el vídeo que he colgado, los consejos de Cortazar para aprender a llorar. Sin duda, se trata de algo más práctico.
Gracias a todos por seguir visitando el blog.