viernes, 17 de octubre de 2008

Viejecilla desesperante

Hay que tener un poco de paciencia. A partir del minuto 3 el vídeo es glorioso. Quizás ya lo ha visto todo el mundo. No sé.

jueves, 16 de octubre de 2008

Cerca de ellas (pero no pegado)


Cuando vivía en Paracuellos había un puticlub a la entrada de mi urbanización. No recuerdo el nombre, pero tenía pinta de ser bastante cutre. En Avila he vivido 1 año a 200 metros del lupanar más grande de la ciudad: el Plaza. Por cierto, un puticlub que hace pared con el tanatorio. Que seguro que en más de un velatorio nocturno algún sobrino habrá dicho:"voy a homenajear a mi tío que era muy putero".

Ahora he alquilado un pisito en una localidad al norte de Madrid. El domingo por la tarde fui a ver el apartamento y me decidí por él. El martes por la noche había quedado con el casero para darle la señal y claro, con la oscuridad aparecieron ante mí esos enormes neones. Es como un Carrefour de grande, pero supongo q lleno de putas. De nuevo un putis está a unos metros de mi casa. El domingo estuve comiendo en un restaurante del pueblo (justo al lado del club, pero yo no lo sabía) mientras hacía tiempo para que me enseñaran el apartamento. Entraron 5 chicas. Una llevaba zapatos plateados con tacones transparentes de 8 cms y vaqueros ajustados. Las otras cuatro hubieran tenido pinta de lumiascas aunque usaran falda plisada, leotardos y un rosario en la mano. Al final pensé, "joder, Chuikov, que mal pensado eres, seguro que no son putas, solo horteras". Al final el tiempo me ha dado la razón.

Lo mejor de tener un putis cerca de casa es que cuando viene alguien a visitarte por primera vez nunca se pierde. "Cuando veas los neones del putis, pues a la izquierda"

miércoles, 15 de octubre de 2008

Conclusión de la historia de la alterable C

Madrugada del sábado al domingo. Se acaba el fin de semana en la casa rural. Todos hemos bebido y a las 3 de la madrugada estamos en un dormitorio echando unas risas, incluido semana fantástica que fue testigo del suceso. En un momento de debilidad decido dormirme. No sé si pasaron 5 o 10 minutos. El hecho es que yo estaba ya disfrutando del primer sueño. Entonces sentí un cuerpo que se posaba a horcajadas sobre mí y comenzaba a hacerme cosquillas compulsivamente por los costados. No sé muy bien cuál era la intención. Si quería que le diera un rascabinazo, debía haberlo intentado antes y de otra manera. Pero C volvió a fallar en los métodos. Total, que me despierto un poco malhumorado. No me gustan las cosquillas (soy más de caricias) y menos si las usan para despertarme, y menos si me las hace quien no quiero que me las haga. Total que le cojo de las muñecas y suelto un bufido de desaprovación del tipo: ¡joder, C, estate quieta coño! o algo así. Nada más acabar la frase noté un bofetón peliculero en mi cara. De los que suenan y dejan la cara roja. La cosa iba en serio. Le agarré más fuerte las muñecas mientras ella entraba en estado de posesión. Empezó a bufar, a hinchar todas las venas de su cara, y a agitar las muñecas para soltarse. Era difícil sujetarla. Todo era rollo camisa de fuerza. En el fragor de la batalla caímos al suelo desde la cama. Afortunadamente aterricé sobre ella. Desgraciadamente noté mis huevos estrujados entre sus dedos. Se había liberado otra vez. Aún no sé muy bien cómo, pero rabiando de dolor conseguí que soltara las bolas chinas. El hecho es que volví a cogerle las muñecas y apretarlas contra su cuello.
Los amigos estaba de rodillas rodeándonos. Le decían, ¡C por favor, tranquilizate! y cosas por el estilo. Ella seguía con la posesión y era jodido tenerla bloqueada. Yo no quería darle un puñetazo (que quizás habría sido lo más efectivo), pero sí que deseaba que aquello acabara cuanto antes y sin que me diera más hostias. Así que puse mi rodilla derecha también presionando su cuello. Ella casi no podía respirar. Yo le dije por décima vez, "si te suelto ¿te vas a estar quieta?" Con el poco aire que le quedaba hizo un gesto afimativo con los ojos. Total que la solté y se fue corriendo a otro cuarto. Todos estábamos asombrados. Varios se fueron a hablar con ella y el resto nos quedamos comentando.
A la media hora vuelve a pedir perdón. Aún con lágrimas en los ojos viene a contarme una batalla que ya ni recuerdo. Que si se le fue la pinza, que si patatín y patatán. Entonces le digo que está como una cabra y que me ha hecho mucho daño en las pelotas. En ese momento noto su mano en mi muslo, y me dice "¡Cómo le voy a hacer daño ahí al que va a ser el padre de mis hijos!" No había terminado de decir la frase cuando noté 5 uñas clavándose como chinchetas cerca de mi ingle apenas protegida por un fino pijamilla. Con las manos abiertas le empujé en los hombros y cayó de espaldas desde la cama. Se dio un buen bacalao y desaparació de nuevo. Desde entonces jamás volví a cruzar palabra con ella. Sólo sé que un par de años después se casó con un legionario en Almería.

lunes, 13 de octubre de 2008

domingo, 12 de octubre de 2008

La alterable C

Capítulo 1: La alterable C convirtió los años de universidad en una telenovela. El problema es que me concedió el papel de protagonista sin yo desearlo. Todo comenzó en primero cuando ella supuso que era divertido piropearme y silbarme desde una ventana del baño de la facultad. (qué bonito sería que que la espontaneidad y la belleza fueran unidas en más ocasiones) Total, que el tímido y sorprendido Chuikov estaba alagado a la par que cohibido porque eso jamás le había pasado anteriormente.

Capítulo 2: Mi mejor amiga, casualmente es la mejor amiga de C y decide irse a vivir con ella. Eso fue la ruina, porque estar con mi amiga implicaba compartir risas y tardes con C. Inexplicablemente ella decidió volver a pasar a la acción. En dos o tres ocasiones adoptó el papel de Don Juan y yo el de Doña Inés. Las amigas desaparecían de pronto y ella y yo nos quedabamos enfrentados en el sofá. C declaraba su cariño hacia mí y su deseo de mantener una relación estable. Eso sí, sin rodeos ni metáforas. Yo me mostraba esquivo. Cuando una chica está enamorada, un caballero no se lía con ella si no siente lo mismo, y menos si es amiga.

Capítulo 3: En el siguiente curso empieza a haber fisuras en la relación entre las dos amigas. C ve cómo yo paso más horas con su compañera de piso y eso le enferma. No entiende que es mi mejor amiga, y que vamos a la misma clase, etc... Los celos la corroen. Entonces decide pasar a la acción de nuevo. Su nueva táctica es mostrarme lo que me estoy perdiendo. Su plan es.... CHAN CHAN CHAN ¡¡¡¡¡follarse a mis compañeros de piso!!!!! Ella era muy boba, pero sus pocas neuronas le daban para saber que lo primero que hace un universitario despues de tirarse a una chica es contarlo inmediatamente a sus compañeros. Y debió pensar que se pondrían los dientes largos. C se esforzó en demostrar a mi compi que en la cama era una autentica máquina sexual, pero se pasó de revoluciones y mi amigo la echó a la calle en mitad de la noche. Según él: "por guarra". Total que no sólo no me puso los dientes largos, sino que imaginarme con ella en el catre me daba asquete.

Capítulo 4: quedan 3 meses para terminar la carrera. Un grupo de amigos decidimos irnos a una casa rural. Allí llega el climax, el final de esta historia real. ¿Qué pasó ese fin de semana? Al igual que en los libritos de Barco de Vapor, el lector puede elegir el final. En los próximos días contaré qué fue lo que realmente ocurrió en esa casa. Pero antes podéis opinar y apostar. ¿Sexo brutal? ¿Intento de asesinato? ¿Un trío con ella y su amiga? ¿La dejé embarazada? ¿Apareció la poli? ¿Se presentó su novio? ¿Se convirtió en la madre de mis hijos? ¿No ocurrió absolutamente nada y estoy hinchando el final de la historia para vacilaros? No hay por qué elegir entre estas opciones, la solución puede ser diferente.
Sólo daré unos datos: C era jugadora de baloncesto y había sido bulímica.