Yo: sí, ¿por?
C:Nunca había visto uno igual. Es muy curioso.
Y: bueno, no sé, es práctico. Se pliega ocupa poco sitio. (Lo pliego)
C: ahhhhh, ¡qué cosa!
Nos quedamos unos segundos mirando el tendedero como quien mira el fuego.
C:Si quieres puedes tender en mis cuerdas.
Y: mmm, vale, pero creo que me cabe todo en este tendedero.
C: en mis cuerdas se seca mejor la ropa
Y: ¿ah si? (como si el sol calentara el doble 20 metros más arriba)
C: sí. en mis cuerdas la ropa se seca en un rato.
Y: gracias Clemencia. Pero aquí también está dando el sol y no tengo ninguna prisa.
Varias horas despues voy a recoger la ropa seca (sospecho que el sol hizo su trabajo casi a la misma velocidad que lo hubiera hecho en las cuerdas de clemencia) y aparecen dos señoras.
Señora 1: ¿este es el tendedero? ¿el que se dobla? (ya se había corrido la voz)
C: creo que sí.
Señora 2: mmmm, nunca había visto ninguno igual.
C: bueno, si en invierno alguna vez lo necesita para dentro de casa...
Señora 1: gracias, pero en mis cuerdas se seca la ropa estupendamente





